Fotógrafos/Rafa González-García

LA COMPOSICIÓN TIENE REGLAS

«Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje.»
—Henri Cartier-Bresson

Las expresiones para referirnos a la toma fotográfica son muy variadas. Entre ellas figuran las que la definen como la extracción de una imagen: sacar una foto o coger una foto. La fotografía, al menos la que se toma a lo vivo, es decir, sin intervenir en los elementos que aparecen en ella; es un acto extractivo y no inclusivo como puede serlo la pintura. Mientras que el pintor añade, el fotógrafo posee un marco del que despoja todo aquello que le sobra.

Para llevar a cabo dicha tarea, todo dependerá de la perspectiva que se adopte, la distancia focal, la profundidad de campo y la elección de luces y sombras. En su conjunto, se trata de la composición o cuestiones que intervienen en ella, aunque en vez de incluir, como dije más arriba, consista en todo lo contrario: excluir aquello que nos distrae para dar protagonismo al objeto donde se ha fijado la mirada.

Cartier-Bresson en Fotografiar del natural nos explica que la fotografía es «el reconocimiento en la realidad de un ritmo de superficies, de líneas y valores; el ojo corta el sujeto (…) la composición es una coalición simultánea, la coordinación orgánica de elementos visuales (…) trabajamos en el movimiento, una especie de presentimiento de la vida, y la instantánea debe captar en el movimiento el equilibrio expresivo (…) Modificamos las perspectivas con una ligera flexión de rodillas, hacemos coincidir líneas con un simple movimiento de cabeza de una fracción de milímetro».

Sebastiao Salgado, Región oriental de la cordillera de Brooks, que supera los 3.000 metros de altitud. Refugio Nacional de la Fauna y la Flora del Ártico. Alaska. Estados Unidos. 2009 ©

Sebastiao Salgado, Región oriental de la cordillera de Brooks, que super a los 3.000 metros de altitud. Refugio Nacional de la Fauna y Flora del Ártico. Alaska. EEUU 2009 ©

Las preguntas que siguen son: ¿cómo organizar en mi foto todos esos elementos que me encuentro y que deseo (o no) incluir en ella? Y también, ¿existen leyes universales que puedan aplicarse? Porque seguro que en numerosas ocasiones hemos advertido un suceso, un paisaje, un retrato interesante o cualquier otro motivo que no supimos recoger en nuestra cámara de un modo atractivo; no transmitimos ese interés y belleza que sentimos en tal instante.

Aunque en la composición influyen diversos aspectos, algunos ya citados, podemos afirmar que existen reglas que pueden dotar de armonía a nuestra imagen. A riesgo de obviar muchas, comentemos pues las que suelo tener más presentes.

La elección del formato: vertical, horizontal o cuadrado

El formato horizontal es conocido también como apaisado (el empleado de forma común en los paisajes) y suele dar sensación de estabilidad por contra del vertical u oblongo más utilizado en retratos. Este último enfatiza las líneas y exagera la profundidad del primer plano y el fondo de la fotografía. Por último, la simetría del formato cuadrado se traduce en solidez y falta de dinamismo si subdividimos en cuadrantes los objetos incluidos. A pesar de ello, las diagonales se pueden utilizar para lograr efectos de composición con mucha fuerza. Como se deduce con facilidad, depende muchas veces del motivo a fotografiar la elección de uno u otro. Asimismo, el destino también influye: revista, pantalla, etc. Veamos tres ejemplos de paisajes con formatos diferentes.

En todos los libros, artículos y tutoriales que traten el tema de la composición no puede faltar el análisis de la regla de los tercios, que no es más que la simplificación de las proporciones de la conocida como sección áurea (pinchar aquí). Es una cuestión tan importante que las cámaras traen una plantilla en el visor para tenerla en cuenta al disparar (tiempo atrás se fabricaban láminas de acetato para tal fin). En resumen, la regla de los tercios (pinchar aquí) divide el plano en tres partes iguales tanto horizontales como verticales, resultando cuatro líneas que se cortan en cuatro puntos —los llamados puntos de interés— que siguen un orden de importancia en el mundo occidental según leemos, es decir, de izquierda a derecha y de arriba abajo formando una zeta. La simetría dinámica es parecida, pero usa diagonales en vez de cuadrículas para colocar el punto de interés. En definitiva, de lo que se trata por encima de todo, es de evitar el efecto ojo de buey que consiste en colocar al sujeto en el centro de la toma, algo muy común entre quienes comienzan a hacer fotografías o nunca se han preocupado por mejorar su técnica.

Cuando hablamos del punto nos referimos tanto a la señal de dimensiones pequeñas, ordinariamente circular, que, por contraste de color o de relieve, es perceptible en una superficie (definición de la RAE), como a todas aquellas imágenes que puedan parecerlo. Por sí mismo, en una superficie vacía concentra su atención en él y las sensaciones que transmita dependerá de su disposición, frecuentemente siguiendo el principio de la Gestalt (el cerebro culmina las formas que la naturaleza nos sugiere). Por repetición produce dinamismo o cercanía.

Aunque muchos rechazan la idea de que estas líneas y puntos donde se pierde la imagen puedan poseer capacidad de atracción para el espectador, lo cierto es que en fotografía se utiliza bastante como recurso compositivo, y en cualquier caso, ante determinadas situaciones, colocar el punto de fuga debe ser un elemento a tener en cuenta cuando realizamos la toma. Veamos ejemplos de uno, dos y hasta tres puntos de fuga.

Donis A. Dondis define la línea como la huella de un punto en movimiento y pueden ser evidentes o imaginadas (como las ópticas que unen dos puntos). Suponen el primer elemento de la imagen que determinará buena parte de las formas que la componen. Nuestro cerebro trata de simplificar enfatizando los bordes y contornos de los objetos, a la vez que minimiza las zonas de tono constante en un procedimiento denominado «inhibición lateral». Pueden ser marcadas, continuas, suaves, intermitentes, rectas, curvas, verticales, horizontales… Y cada una de ellas transmite una sensación y un significado diferente.

Líneas de interés y fuerza

Las diagonales que recorren la imagen marcan una línea de interés que va del ángulo superior izquierdo al inferior derecho, y otra de fuerza que va del ángulo superior derecho al inferior izquierdo. Son muy estudiadas y analizadas en publicidad para fijar nuestra atención en aquello sobre lo que se quiere dar énfasis.

La ley de balanza y compensación de masas

Ésta es quizá una de las más importantes, pero a la vez resulta complicado resumir en una ley o principio. Los elementos que se recogen en una fotografía pueden disponerse buscando un equilibrio, de modo que podamos obtener una imagen con armonía. Esto no quiere decir que el resultado ha de ser siempre estático, también podría perseguirse la transmisión de inestabilidad. Para afianzar estas ideas recomiendo encarecidamente el capítulo dos (Fundamentos sintácticos de la alfabetidad visual) del libro de Donis A. Dondis: La sintaxis de la imagen.

Imagen de portada: Henri Cartier-Bresson, Hyeres, France, 1932, Bicicleta y escalera de caracol.
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